"Aquel que se aleje de las aguas del reino, se estará aventurando a un mundo lleno de peligros y atrocidades salvajes. Por su propia seguridad, le pedimos que no se retire y vuelva a la ciudad"Esas eran las palabras en el letrero clavado en el fondo del océano.
A el no le importaba mucho, pues era uno de los mejores aprendices de magia de la Escuela de Adamant*.
Sabía que nada fuera de su ciudad podría superarlo, ya que su magia era muy fuerte. Teniendo plena confianza en sus poderes y habilidades, se preparo para recorrer los confines del océano.
Llevaba su bastón mágico, el cual le había regalado su maestro, unas pocas provisiones suficientes como para unos meses fuera de casa y un antiguo texto de magias acuáticas que lo ayudarían en caso de que se olvide de algo.
Además, contaba con las bondades del océano para que le proveyera de alimentos y otras necesidades.
"De acuerdo... aquí voy" - susurro para sus interiores...
Comenzó a nadar fuera de la ciudad. Continúo nadando, más y más, hacia el horizonte del lecho marino. Apenas se veían algunas torres de su ciudad, solo las más altas, hacia atrás. La tristeza comenzó a invadirlo, ¿debería alejarse más?, ¿estaría bien lo que estaba haciendo?... ya no importaba... pero, ¿que pensarían sus familiares?, ¿sus amigos?, ¿su maestro?... la culpa comenzó a ganar terreno.
¿Debería volver para avisarles?, ¿debería despedirse de sus amigos?, ¿dejar una carta?...
De repente sintió un suave golpe en la cintura.
Se asustó terriblemente, nado con todas sus fuerzas hacia arriba, preparó su bastón para el combate y miro hacia abajo, rezando, rezando que nada fuera a dañarlo...
...Se asombro, pues era solo un pequeño y dorado pez. Rió, rió suavemente... se sintió avergonzado, pero rió más y se hecho finalmente a reír a carcajadas.
El pequeño pez lo observaba, quieto, atemorizado, esperando una reacción. Los ojos del pez estaban inmóviles sobre el, vacilantes, inquietos, amables, esperanzados.
"Hola pequeño amigo" - dijo - "no temáis, pues no habré de hacerte daño, acercaos a mi".
Luego se acerco suavemente al pequeño pez. Lo tomo entre sus manos y lo acaricio suavemente sobre el lomo.
Era un hermoso pez, de color dorado con pequeñas líneas blancas horizontales recorriéndole el cuerpo.
Sus aletas, de gran tamaño, casi más grande que el pez, parecían ramas de árboles que desplegaban gloriosos arcos dorados con puntas blancas. Todo el pez tenía un aspecto angelical, frágil, que pareciera requería de cuidados externos para sobrevivir.
Parecía imposible que semejante criatura pudiera existir, sin más reparo que aquel que brinda el océano, sola en este ambiente.
El pequeño se quedo allí, observándolo.
"Toma, quieres algo de comer, ¿cierto?" - replico ante la tierna mirada.
Metió su mano en el bolsillo y recogió unas pequeñas migas que tenia, las poso sobre su otra mano y se las acerco amablemente al pez.
De un pequeño bocado el pez comió las migajas, y luego nado sobre la mano del que lo alimentaba, como festejando tan grata comida.
Luego se poso sobre el hombro del Dliona*, y lentamente comenzó a buscar un lugar donde acurrucarse.
"Jajaja, ¡me haces cosquillas pez!, ¡tranquilo!" - dijo el - "búscate un lugar y quédate si quieres, ¡pero no mas cosquillas!"

Con la alegría del encuentro, el y su nuevo amigo, continuaron su camino hacia lo profundo del océano. No mas preocupaciones pues ya no se encontraba solo, ahora tenia un compañero, o por lo menos por el momento, que lo aquietara y le quitara los pesos de abandonar su ciudad de encima.
Cuando ya no podía observarse rastro alguno de la ciudad de Adamant*, nuestro viajero decidió acampar.
"Nos quedaremos aquí por la noche, las aguas ya se están poniendo muy oscuras como para continuar, ¿sabes?" - le dijo al pez.
Se quito el bolso de encima y lo apoyo sobre el suelo oceánico. Luego puso una lámpara de luz mágica sobre el suelo, y comenzó a comer algunas sobras de la comida para no amedrentar sus reservas.
"Mi nombre es Aidnar pequeño, y creo que tendré que ponerte un nombre a ti también." - Comento al pez.
Casi como si el pez lo entendiera, comenzó a nadar en círculos alrededor de el, suavemente. Esperando que lo bautizara, casi sonriendo y observándolo cada tanto.
"Creo que te llamaré... menchi, ¿que tal menchi?" - dijo Aidnar
El pequeño pez nado hacia el y lo golpeo, suavemente, en la cintura.
"Jajaja... de acuerdo de acuerdo, me esforzare más para pensar un nombre..." - replico - "... que te parece, ¿Bastián?, ¿te gusta Bastián?"
El pez lo observo, nado hacia el, y se apoyo sobre el hombro nuevamente.
"Parece que si te gusta el nombre, ¿no?. Bastián será entonces." - asintió Aidnar
Así, casi inmutables, terminaron la noche en silencio. Descasaron bien y al otro día se levantaron para continuar su camino.
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*Dliona:
Ser compuesto por una capa resinosa de piel transparente muy parecida a las aguas-vivas. Pueden cambiar levemente sus formas, pero en gral. tienen una cola de pez de la cintura hacia abajo para nadar mejor y una apariencia semi-humana de la cintura para arriba. Sus cabezas también poseen una cola para nadar mas lentamente.
*Adamant:
Reino submarino de los Dlionas, seres altamente especializados en la magia y adaptados para sobrevivir bajo el agua.
*Escuela de Magia de Adamant:
Escuela donde se les enseña a los Dlionas las artes de la magia.
1 comentarios:
Muy bueno!!!!!! Me encantó.
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